Querella entre el viejo, el amor y la hermosa. Anónimo.
1. Biografía del autor.

A finales del siglo XV, Rodrigo de Cota escribió un texto llamado Diálogo entre el amor, el viejo y la hermosa. Alfonso Miola, un estudioso italiano, encontró en 1886 el manuscrito de esta obra en la Biblioteca Nacional de Nápoles y su título estaba escrito en Latín: Interlocutores senex et amor mulierque pulcra forma. El más que sospechoso parecido entre la versión anónima y la de Rodrigo de Cota (no se usan las mismas palabras pero el desarrollo de la obra es idéntico, como bien apunta A.D. Deyermond) ha levantado no pocas suspicacias hasta el punto de que, algunos críticos, como Elisa Argone, hablan de un ‘fuerte sabor de plagio’ en el texto anónimo. Por el contrario, otros como Menéndez Pelayo piensan que, desde el punto de vista literario, es muy superior el texto anónimo que el de Cota. En todo caso, el texto anónimo se acerca más a lo que es un texto dramático, lo que motiva que los estudiosos del teatro medieval le dediquen bastante más atención.


2. Contexto literario de la obra.

En el caso de la obra que nos ocupa, estamos en la frontera del poema y del drama. Sin duda, el Diálogo entre el Amor, el Viejo y la Hermosa deriva de los conocidos como poemas debate, en los que un poeta formula una pregunta en verso y ésta es respondida por otro poeta. A lo largo de la obra se aprecian diversos elementos dramáticos que hacen pensar que pudo escribirse con el objeto de ser representado. Durante la Edad Media no hay en Castilla más tradición dramática que la de las representaciones parateatrales y litúrgicas. El origen hay que buscarlo en los tropos: pequeños cantos que se añadían a la ceremonia religiosa y que poco a poco fueron adquiriendo importancia y entidad propia hasta constituirse en verdaderas obras teatrales de tipo religioso que lentamente fueron abandonando el uso del latín para terminar utilizando lengua vulgar. Dichas composiciones eran representadas por sacerdotes en el interior de las iglesias. Su éxito fue tal que pronto tuvieron que sacarse estas representaciones de los interiores sacros y realizarlas en las plazas de los pueblos.

3. Comentario de la obra.

La obra se compone de 725 versos distribuidos en 69 coplas reales y un villancico. La pieza teatral se divide en cinco escenas que van describiendo cómo va cambiando la opinión del protagonista ante la llamada del Amor. En un comienzo se muestra muy reticente y se aprecia uno de los temas más importantes de la literatura medieval, ‘el desprecio del mundo’. La obra arranca con el Viejo preguntándose qué objeto tiene la vida. Su desencanto y su derrota parecen ser totales. El Amor se presenta como un embaucador que llama a la puerta del Viejo para sacarle de su mísera resignación y regalarle el oído con esperanzas que sabe falsas desde el comienzo pero a las que no se puede resistir.Si bien en un principio la fortaleza del Viejo parece ser férrea, no tarda en resquebrajarse creyendo que la vida, de la mano del Amor, le da una nueva oportunidad de amar y ser amado. De este modo, la fortaleza psicológica del anciano no tarda en ceder a los melindres del Amor y tomar como posibles las esperanzas y las promesas que le refiere. Como apunta Ana María Álvarez Pellitero, la Escena III es el auténtico eje dramático de la acción, ‘en ella asistimos al tránsito desde la calma y serenidad afectiva del Viejo fruto de desengaños pasados, a la irrupción de la duda, marcada por el forcejeo dialéctico con el Amor’. En la Escena IV, entra en escena la Hermosa, el tercero de los personajes que integran la obra y echa por tierra todas las ilusiones que el viejo se había hecho con una violencia verbal ciertamente cruel. Llama la atención que todo el diálogo que mantienen el Amor y el Viejo ocupe casi toda la obra y la escena en la que sale la Hermosa apenas unos versos. De este modo, las ilusiones del Viejo, que han ido creciendo a lo largo de 590 versos por las dulces palabras del Amor, se estrellan en los apenas 50 que enuncia la Hermosa.

La obra finaliza con unos consejos del Viejo a modo de moraleja que intentan instruir al público que asistía a la representación. Por último, un villancico cierra la obra, su primera estrofa resume perfectamente la ideología de lo representado: ‘Quien de amor más se confía / menos tenga d’esperança, / pues toda su fe es mudança’.

Querella entre el Viejo, el Amor y la Hermosa es una obra muy curiosa, sin duda sorprenderá al lector casual y agradará mucho al aficionado a los clásicos ya que, aun sin ser una obra muy conocida, tiene la suficiente fuerza dramática y de contenido como para que el lector extraiga una conclusión al tiempo que se divierte leyendo esta deliciosa obrita.

Miguel Ángel García Guerra para Portal Solidario