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Nº15 Mayo Junio 2003
EDITORIAL 
  
Promesas Incumplidas
Han sido estos meses de atrás tiempo de promesas políticas para muchos ciudadanos como los extremeños o los madrileños en España o para los argentinos que acaban de elegir nuevo presidente para su gobierno. Los gabinetes políticos han trabajado a toda mecha confeccionando programas ideales donde todo es de color de rosa o de color verde porque en los últimos años se ha demostrado y constatado que lo ecológico vende mucho,o mejor en el caso que nos ocupa, compra muchos votos.

Durante este periodo pre-electoral, la política se baja de su pedestal, los candidatos se olvidan de mirar por encima del hombro a los ciudadanos, o lo intentan, y se lanzan a patear las calles en busca de fotos, de portadas de diario y sobre todo, de votos, ese bien tan preciado. El político se siente proclive a la conversación con los ciudadanos, con las organizaciones no gubernamentales, con las plataformas ecológicas... todos tienen cabida en su agenda.

Entre toda esta marabunta de contenidos los asuntos sociales son tradicionalmente temas presentes en toda campaña electoral. Por razones obvias, los temas de índole social afectan, de una forma u otra, a toda la población: la tercera edad, las mujeres, los inmigrantes, los discapacitados, los voluntarios... todos, sin excepción y en especial los colectivos desprotegidos, tienen su capítulo particular en cada programa electoral.

Desde una u otra orientación, el candidato de turno hace suyas las reivindicaciones de todos. Si se trata de los mayores: mejores pensiones, más cantidad y calidad en las residencias, menor precio en los fármacos... si habla con las mujeres de tal o cual colectivo: igualdad laboral, medidas contra los malos tratos... Si el viernes a las 12, la cita es con el colectivo de discapacitados, entonces se recurre a la accesibilidad, la igualdad en el acceso al mercado laboral, más investigación para las enfermedades raras...

El caso es que no es difícil hacerse con un catálogo tipo de promesas incumplidas año, tras años, campaña tras campaña... los programas nunca se convierten en hechos o leyes contantes y sonantes; en el mejor de los casos, se logra que el espíritu de alguna de estas promesas se convierta en un atisbo de realidad... tan fugaz y nímia que el ciudadano es incapaz de notar y cuyos beneficios no son disfrutados nunca por la mayoría, esa mayoría de votantes que acudió a las urnas.

Una vez logrado el voto, el candidato, ya convertido en alcalde, presidente o jefe de estado vuelve a su atalaya, sube a su torre y ve muy lejanos a aquellos jóvenes a los que prometió vivienda asequible o a aquellos venerables ancianitos del asilo que pidieron más personal para atenderles correctamente.

Ahora las cosas pequeñas pierden importancia, el voto individual que en periodo electoral fue un tesoro ahora ya no sirve para nada. Ahora es el tiempo de los grandes acuerdos, las mega reformas legales, los ajustes de presupuesto, las firmas de grandes convenios... pocos intentan acordarse de la necesidad individual para incluirla en estos grandes eventos... No obstante, una vez mas los ciudadanos del mundo acuden, los que tienen oportunidad, a las urnas en busca de una respuesta.